Sobre Llorenç
«Digo lo que dentro de la organización ya nadie se atreve a decir.»

Quién soy
Más de 25 años dentro de las organizaciones. Antes de asesorarlas, operé en ellas.
Soy Llorenç Martín, fundador de Nextway Consulting. Intervengo en conflictos organizativos serios y diseño programas de formación para directivos y mandos. Trabajo con organizaciones en España y proyectos internacionales.
Lo que hago hoy se entiende mejor desde dónde vengo. No vengo de la teoría: vengo del oficio. Dieciséis años en industria antes de pasar a la mesa del consultor. Esa es la diferencia que más se nota en una reunión difícil – la mía y la de mis clientes.
De dónde vengo
Empecé en planta. No en un despacho
Dieciséis años en industria —calidad, operaciones, dirección— antes de pasar al otro lado de la mesa. Una multinacional electrónica con clientes de automoción de primer nivel, donde acreditamos la organización como proveedor TIER 1 de SEAT. Una pyme catalana de metalurgia. Cuando me senté por primera vez como consultor a hablarle a un director general de un conflicto en su comité, ya había estado yo en ese comité doce años antes. Eso cambia cómo se mira.
La raíz industrial no es decorativa. Cuando entro a intervenir en una organización, lo que primero reconozco no es el organigrama: es el ritmo de la planta, la presión del cierre de mes, la conversación que un responsable de producción tiene con su director general a las siete de la tarde después de un día malo. Eso es lo que se aprende dentro y no se aprende fuera.
Inicié la consultoría independiente en 2016. Fundé Nextway Consulting en 2018.
Vi un patrón que se repetía. Decidí hacer algo con él.
En los primeros años de consultoría observé lo mismo en intervención tras intervención: cuando el rol y la responsabilidad de las personas no estaban claros, los conflictos profesionales se hacían personales. Y una vez que un conflicto profesional se ha hecho personal, ya casi no se puede intervenir sobre él. Ha pasado del terreno donde se puede ordenar al terreno donde solo se puede sufrir.
Entre 2016 y 2018 sistematicé lo que funcionaba: separar primero el rol, después la responsabilidad, solo al final la persona. En ese orden. Sin atajos. Le llamé método RRP -Rol, Responsabilidad, Persona- porque eso es lo que es: tres pilares que se sostienen entre ellos. No es teoría sobrevenida. Es la sistematización de un patrón que llevaba años repitiéndose dentro de las organizaciones donde había trabajado, y después delante.
El principio del método cabe en una frase: hay que tratar bien a las personas, siempre. Eso sí, también hay que ser profesionales y cumplir con nuestras responsabilidades. El trato es siempre respetuoso. La exigencia es siempre profesional. Lo primero sin lo segundo es complacencia. Lo segundo sin lo primero es maltrato. El método no acepta ninguna de las dos.
Cómo se entra al caso
Tres preguntas que se hacen siempre
Antes de aceptar una intervención hago siempre tres preguntas en la primera reunión:
¿Contra qué criterios mediremos si han pasado o no?
Antes de aceptar una intervención hago siempre tres preguntas en la primera reunión:
Si las tres preguntas tienen respuesta, hay caso. Si alguna no la tiene, no hay caso todavía — pero puede haberlo cuando la tenga.
Cómo trabajo
Trabajar con quien sigue operando
“La intervención se hace con Llorenç. Cuando el caso lo requiere, se incorporan profesionales en activo de la disciplina concreta: directivos, técnicos, especialistas de oficio. Trabajar con quien sigue operando es el criterio.”
Llorenç Martín · Nextway Consulting
La intervención se hace conmigo. No subcontrato la firma. No delego el diagnóstico. La conversación que abre el caso y la que lo cierra son mías. Eso es la condición — y es lo que el cliente compra.
Cuando un caso requiere disciplinas que yo no domino —jurídica laboral, evaluación psicosocial técnica, especialización sectorial concreta— se incorporan profesionales en activo de esa disciplina. No académicos ni consultores de carrera: directivos, técnicos y especialistas que siguen operando en su oficio mientras colaboran en el caso. Trabajar con quien sigue operando es el criterio.
Si llegó hasta aquí, probablemente ya sabe si esto es lo que necesita.
No vendo paciencia. No vendo programas largos sin criterio. No vendo el consultor que dice que sí a todo. Lo que vendo —cuando el caso encaja— es un método con plazo y un compromiso medible.
Si su organización tiene un conflicto que ya no responde a la conversación directa, el siguiente paso es plantear el caso.